Imagina que eres un joven estudiante de cine con toda la actitud y el propósito de plasmar a través de un documental, un cortometraje o una película, la realidad del mundo que te rodea, de las problemáticas principales que tú comunidad, tu ciudad o tu país tienen y te topas con una barrera casi irrompible de censura y autocensura.
Es la realidad de los estudiantes y jóvenes prospectos cineastas que se ven a la lamentable tarea de autocensurarse por cuestiones de seguridad.
Y si, parte de ello, el gobierno que limita el presupuesto a estos proyectos documentales y favorece a la fuga de cerebros, pero también la autocensura a través de las amenazas de quienes podrían verse involucrados al tratar de querer grabar la realidad, nos referimos a las grandes empresas, la religión, el crimen organizado, y otros muchos etcéteras que bajo la amenaza deciden de la manera más atenta que mejor busques otro tema, eso pasa cada día, con los cineastas.
Lamentablemente el respaldo y el apoyo tampoco existen, el talento joven de nuevos proyectos existen, lamentablemente son extremadamente limitados.
El problema es que pese a la amenaza y el miedo muchos se arriesgan a sacar adelante su proyecto, pero se topan con otra barrera, la falta de difusión y el desinterés de las mismas autoridades por permitirles plasmar su trabajo

